¿Conoces los Secretos del Efecto Pigmalión?

Pigmalión es un personaje mitológico, cuya historia es narrada por Ovidio en uno de sus libros de Metamorfosis. Era un escultor que buscó crear la estatua de la mujer ideal, de la mujer perfecta. Lo consiguió y fue tan fuerte su impresión y su vinculación con aquella creación suya, que se enamoró perdidamente de esa escultura, a la que llamó Galatea. Tan enamorado estaba Pigmalión de Galatea, que no podía ver a otra mujer. Al ver esta enternecedora situación, Venus, la diosa del amor, decidió dar vida a Galatea, transformándola en un ser humano.

El Efecto Pigmalión, también conocido como “la profecía que se autocumple”, ha sido estudiado por diversos investigadores en el ámbito del liderazgo. Se ha determinado que la expectativa que un líder (gerente, padre o madre de familia, entrenador deportivo, líder social) tiene hacia una persona o un equipo, determina en gran medida el grado al cual esa persona o grupo se desarrolla y trasciende. Por ejemplo, entre los experimentos que se han realizado en esta línea, a unos maestros de escuela se le asignaron unos 25 estudiantes de forma aleatoria, y se les dijo que un grupo de ellos, también elegido al azar, tenían coeficientes de inteligencia muy superiores a los demás, por lo cual estaban seguros que se desempeñarían muy por encima de los demás estudiantes.

Y, por supuesto, ante esta expectativa, esos “estudiantes superiores” se desempeñaron y rindieron de manera superior a los demás, aunque, en realidad, todo había sido aleatorio. La expectativa de los profesores determinó la calidad de los resultados de los estudiantes.

De la misma forma, cuando un líder, un padre, un entrenador, tiene una auténtica expectativa positiva sobre una persona o grupo, esta persona o grupo responderá con un mayor desempeño y mejores resultados. Reiteramos que esas expectativas deben ser auténticas. No puede ser un asunto de fingir o “quererse creer” la expectativa positiva. Como líder, ¿asignas una tarea o confías un proyecto a alguien con la expectativa y la seguridad de que el colaborador a quien lo asignas lo realizará a la perfección, incluso excediendo tus propias expectativas? ¿O acaso lo haces con la desconfianza y la expectativa de que el colaborador fallará y te decepcionará irremediablemente? Dependiendo de cuál de las dos opciones elijas, ésa conseguirás: la profecía se autocumplirá. La pregunta ahora es: ¿Cuál de las dos profecías prefieres?

Un verdadero líder es un gran Pigmalión que consigue que personas aparentemente “ordinarias” se conviertan por sí mismos y desde dentro, en seres extraordinarios que logran lo que para otros parecería imposible.

 

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