EL ABCD DEL CAMBIO: B = BORRAR

El segundo paso para marcar la diferencia entre el fracaso y el éxito del proceso de cambio, consiste en Borrar. Borrar implica eliminar, desprenderte de lo que ya no te sirve. Hacer espacio para lo nuevo. Olvidarte de esas prácticas, costumbres, creencias, dogmas, información y conocimiento que sustentaron – incluso – el éxito pasado.

Tomando el caso que mencionábamos en la sección anterior – la transformación de una organización hacia la gestión por procesos –, el nuevo paradigma exige que la organización en cuestión renuncie a los modelos de pensamiento propios de una organización vertical, funcional, sustentada en el esquema de silos verticales que aíslan a los departamentos y las personas, convirtiéndolos en entes desconectados de la realidad organizacional sistémica.

Borrar no es una actividad pasiva. Por el contrario, para poder Borrar, que no es más que otra forma de decir “desaprender”, es preciso propiciar actividades y situaciones que refuercen lo nuevo y que fortalezcan el proceso previo (el Aprendizaje ver http://carlosyunen.com/al-abcd-del-cambio-a-aprender/), mediante dinámicas organizacionales y de integración de alto impacto.

Para conseguir este desplazamiento, este desaprendizaje, resulta fundamental crear la conciencia de que el mismo jamás se materializará por decreto y mandato. Para comenzar, requiere de un fuerte liderazgo, un liderazgo basado en el ejemplo, un liderazgo activo, coherente y consistente. Un liderazgo que demuestre con los hechos su compromiso con la nueva realidad que se pretende construir, transmitiendo en todo momento su confianza y convicción en dicha realidad y en sus favorables implicaciones para la organización y para cada individuo en particular. Un liderazgo que dirija con firmeza y disciplina todo el proceso de transformación.

La B se sustenta en la A. Para que haya un real y efectivo borrado se requiere de un verdadero aprendizaje, pues borrar no se circunscribe al ámbito de lo técnico, sino que trasciende hasta el ámbito de lo personal y conductual. Pretender borrar sin conseguir la sustitución (y desplazamiento) de hábitos, conductas, creencias y percepciones, es una simple aspiración ilusa, improductiva y altamente riesgosa.

Por ello, borrar va más allá de aprender. Necesita del aprendizaje como base, pero debe trascenderlo, debe usarlo como catapulta para facilitar la renuncia a la comodidad de la zona de confort. Borrar implica cambiar los modelos y estructuras de pensamiento, que son fruto de esa historia que te ha traído hasta aquí, y que no necesariamente es la base que te llevará allá: al éxito, al nuevo mundo, a la nueva realidad. Al éxito.

Borrar, en el ámbito aquí tratado, implica una profunda reingeniería de lo tangible (procesos, estructuras, sistemas de gestión, esquemas de métricas, sistemas d e incentivos, etc.) y, sobre todo, de lo intangible: reingeniería de valores y creencias, desplazamiento de prácticas autodestructivas, replanteamiento radical de modelos de pensamiento y actuación, y hasta la sustitución del vocabulario característico de la organización.

 

Carlos J. Yunén 2014; Todos los Derechos Reservados.
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