El V.E.C.T.O.R. del éxito en la empresa: #1 = VISIÓN

Me apasiona trabajar en este mundo de ingeniería organizacional y, como yo le llamo, “medicina empresarial”. Sobre todo cuando comprendemos que, al igual que la buena medicina, ésta debe ser preventiva y, más que preventiva, constituirse en fundamento del diseño y construcción de una vida sana, exitosa, plena e integral. Resulta fundamental para las empresas establecer las directrices y acciones para conseguir esa vida plena, exitosa, dinámica, sobre todo dentro de un contexto de sostenibilidad y competitividad. Al igual que con la buena medicina, estar en salud es bastante fácil, aunque a veces se busca complicar innecesariamente los modelos y prácticas que llevan a esa salud. Un modelo simple y fácil para obtener el éxito competitivo sostenible en las empresas, lo constituye el método V.E.C.T.O.R. que con suma efectividad venimos implementando como parte de nuestra práctica en consultoría empresarial.

En primer lugar, resulta fundamental establecer una clara VISIÓN (V) del destino deseado. Una visión es la chispa inspiradora que mueve personas y grupos hacia la acción de forma dinámica, entregada, comprometida.

La visión debe expresar el horizonte último, el sueño retador, la descripción del estado deseado, el resultado de la transformación evolutiva o disruptiva de la organización. Debe expresar claramente en qué nos queremos convertir como institución, como empresa, como negocio pero, sobre todo, como ente vivo, como ser activo. Por lo tanto, y para ser efectiva, la visión debe ser expresada de forma clara, precisa, retadora, motivadora y emotiva. En este sentido, resulta conveniente observar la aplicación de los tres canales de comunicación o “inteligencias de percepción”: la visión debe expresarse – de forma simultánea – en términos auditivos (palabras, números, parámetros…), visuales (imágenes, colores, esquemas…) y kinestésicos (sensaciones, emociones, movimiento, dinamismo, sentimientos…). Al hacerlo de esta manera, no solamente estaremos siendo infaliblemente efectivos en su comunicación y, por ende, en su comprensión, sino que, además , estaremos seguros que el mensaje estará llegando tanto a la mente consciente como inconsciente de prácticamente el 100% de la población objetivo.

La visión debe expresar el objetivo máximo, trascendente, que se convierte en una causa que aglutina grupos y los alinea y compromete con un fin común, con un destino compartido, con la conciencia de que hay una sola forma de ganar, y ésta es “todos juntos, siempre juntos, todos a la vez”. Una visión es una declaración de identidad de propósito. Para ser efectiva, debe estirar a la empresa y a las personas más allá de lo que parece posible. Debe expresar intenciones de logro de resultados que parecen, a veces, irracionales y, sobre todo, contentivas de una alta dosis de esfuerzo y sacrificio para poder alcanzarla. En otras palabras, una visión complaciente no es más que un simple enunciado conformista atado al presente y, quién sabe, incluso al pasada, y que, por lo tanto, nunca nos llevará al futuro, sino que nos sacará de la escena en muy poco tiempo.

Una visión complaciente – o, peor aún, la ausencia de una visión – es un veneno para la tropa organizacional, es un adormecedor implacable, un efectivo productor de colaboradores anestesiados, dormidos en los laureles, desconectados de la realidad, indolentes, e incapaces de asumir retos y de romper modelos, paradigmas y moldes preestablecidos.

Una visión complaciente no merece ser llamada visión. Una verdadera visión es auténtica, impulsa a la organización y a quienes la componen a alturas nunca antes imaginadas. Los lleva a retar sus propias creencias y convicciones, en pro de establecer principios y modelos estratégicamente sólidos y humana,mente trascendentes.

Una verdadera visión dibuja magistralmente sobre el canvas del éxito, con la más maravillosa gama de colores que impulsan, irremediablemente, a la acción efectiva, para conseguir resultados tangibles y sostenibles, superando las propias expectativas y consiguiendo el más alto nivel de realización y desarrollo de las personas involucradas en su consecución.

Una verdadera visión es el primer paso para construir el camino del éxito.

 

Leave a Reply

Tagged , , ,
%d bloggers like this: